En el sistema Judicial Federal intentaron mostrar un mensaje de “unidad”, pero lo único que se observó fue una clara división.
Casi ningún funcionario del ámbito judicial asistió a la reunión convocada para la ministra Lenia Batres. Aquellos que son expertos en el sistema y que han ido avanzando desde abajo simplemente no estuvieron presentes. El único que asistió con experiencia fue el magistrado retirado Dionisio Guzmán González.
¿Quiénes sí estuvieron?
Los denominados jueces y magistrados del “acordeón” o del “bienestar”. Ellos no demuestran independencia, sino conformidad.
Más alarmante es que corrieron rumores en el Poder Judicial Federal de que jueces y magistrados fueron a la reunión bajo presión. El mensaje fue directo: quien no asistiera no aparecería en las boletas ni en el conocido acordeón hacia 2027.
Eso ya no es una convocatoria.
Eso se parece más a una imposición.
Cuando la justicia se junta por temor y no por convicción, y cuando la carrera judicial se ausenta dejando solo obediencia política, la situación es preocupante. No solo para un grupo, sino para toda la nación.
La independencia del poder judicial no se impone.
Se prueba. Y en esta ocasión, el silencio tuvo más peso que las palabras.

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