Micrópolis
#LaColumnade Bertoldo Velasco Silva 🖋️
No es una versión personal, tampoco es un invento. Son palabras textuales del entonces presidente electo del país, Andrés Manuel López obrador, cuando se le cuestionó, en La Paz, acerca de la presencia del ex gobernador perredista Narciso Agúndez Montaño, pretendiendo ser funcionario del nuevo gobierno federal en aquel 2018.
La respuesta de AMLO, fue tajante: “Narciso Agúndez, tiene el antecedente de que nos traicionó. Nos dio la espalda apenas había pasado la elección presidencial del 2006, pero luego Felipe Calderón lo encarceló. Respetamos a todos, pero no queremos nada con el hermano (Antonio) ni con el ex gobernador Narciso Agúndez. ¡Que quede claro!”
Por eso, en la entrega del pasado lunes 12 de octubre preguntaba ¿AMLO ya perdonó a NAM?, y e aquí la respuesta. Una traición, aclaramos, nadie la perdona, y cuando esta es cobrada, se dice “la venganza es un plato que se sirve frío”. Y ésta, es la oportunidad, de cobrar esa afrenta de parte del presidente de la república, quien por cierto, no lo ha olvidado.
Por eso nos extraña que en las próximas elecciones del 2021, el ex gobernador perredista ahora en el Partido del Trabajo, ande buscando acomodo en una posible alianza con Morena, para impulsar una candidatura a la gubernatura en las personas del profesor Víctor Castro Cosío y Alfredo Porras Domínguez, diputado federal por el PT, quien por cierto, y hay que ser claro, en ninguna de las encuestas realizadas hasta el momento por las empresas demoscópicas, lo ha tomado en cuenta y ni su nombre aparece.
Al profesor Víctor Castro Cosío, le iría mejor ir solo que mal acompañado en sus intensiones de ser candidato de Morena que aliado con el Partido del Trabajo. Porque la presencia de Narciso Agúndez, que no del PT, le puede afectar seriamente no solo su imagen, sino su relación con el Presidente de la República si lleva de aliado a dicho personaje que ha sabido acomodarse en el PT, como coordinador de elecciones, algo así como el que decidirá quién de los integrantes de este partido puede o no ser candidato a un cargo de elección popular.
A todo este embrollo político, hay que sumarle las recientes declaraciones del diputado Federal, Alfredo Porras Domínguez, de asegurar que sí Leonel Cota Montaño, quiere involucrarse en la política de BCS, que renuncie al cargo federal que actualmente ostenta en la Secretaria de Seguridad.
Nada le abonan a la política choyera estas declaraciones del legislador federal a una posible unión de estas fuerzas políticas de Morena y el PT en la entidad. Por el contrario, ahondan más esa división, porque al final de cuentas, y hay que ser claros, los votos que obtuvo Porras Domínguez en el 2018, no son un cheque al portador como para que las vaya a sumar a quien, según él, gane la encuesta entre él y Víctor Castro Cosío.
Se le olvida al famoso “Chato” Porras que Leonel Cota, es líder de una “cuadra” política (en sus propios términos), como la que tiene el profesor Víctor Castro. Y otra, que quien prácticamente encumbró a Porras en la política, fue precisamente el oriundo de Santiago, y por él, fue alcalde de La Paz, de otra manera, nunca lo hubiera sido.
Y sus declaraciones, más que ayudar al proyecto de quien despacha en las Garzas y Colosio, lo afecta seriamente, porque este pretende unir y no dividir, de ahí este señalamiento, porque lo único que provoca, es que crezca la figura del adversario político, en este caso, del alcalde de La Paz, Rubén Muñoz Álvarez, quien precisamente, la empresa encuestadora Massive Caller, en sus recientes resultados dados a conocer ayer, dentro de Morena, él, encabeza las encuestas.
Y no es fortuito, precisamente por esa división que está causando el legislador federal Alfredo Porras y por Narciso Agúndez que traicionó a AMLO en el 2006. Los dos, representan, aunque no quiera expresarlo el maestro Víctor Castro, no le abonan en nada, en las intensiones de ser el abanderado de Morena a la gubernatura en el 2021, mediante el proceso que decidan. De ahí que la percepción ciudadana a favor de Rubén Muñoz este creciendo y como lo muestra la encuesta, hasta lo esté rebasando.
Otro error de Porras Domínguez, es declarar que “un servidor público no debe involucrase en la política, porque maneja recursos, tiene opinión”, porque flaco favor le hace al profesor Víctor Castro, quien es funcionario federal, al igual que Leonel Cota, o sea, escupe al cielo y en la cara le cae, y sí el artículo 19 de la Constitución, se le aplicaría a su favorecido. Digo, hasta para declarar, debe conectarse la lengua con el cerebro.
Por ello, sería bueno que el profesor Víctor Castro se desprendiera, al menos en la realidad a estos dos personajes que tanto le dañan, por una parte, ante el mismo presidente de la República que lo acusó de traidor y por el otro, mantenerlos en la imaginaria sin que aparezcan en la palestra política, porque como dicen por ahí, hay sumas que restan, y estos dos, vaya que la van a restar.


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